Cenas Gourmet en Restaurante KECHUA

¿Y si nos vemos una vez al mes para comer o cenar?

Anfitriona: Mariella

Edith y “Rivas”, como llamamos cariñosamente a Fran, tuvieron una idea brillante. Dado que en los últimos tiempos la pandilla se veía poco qué mejor que organizar 1 cena al mes para juntarnos con la excusa de concursar para ver quién es el mejor anfitrión del grupo.

Idea fantástica para exigirnos vernos.

La primera persona en inaugurar estas quedadas resultó ser Mariella, una peruana afincada en la capital desde hace ya algunos años y como buena latina eligió el Restaurante Kechua.

La cocina peruana se caracteriza por su mestizaje, tiene influencias africanas, chinas, españolas, japonesas e italianas. Y es que las diferencias si se saben apreciar enriquecen más de lo que alejan.

Nada más llegar al lugar nos pusieron maíz tostado y patata dulce para tomar mientras esperábamos a los más rezagados (que dirán que fue culpa del metro o del trabajo … blau, blau, blau).

Una vez todos estábamos llegó el momento de decidir qué probábamos de ésta maravillosa cocina. Como nuestro idioma es muy rico cada 3 segundos alguien consultaba a Mariella qué era el Anticucho, el tacu-tacu, si el ceviche picaba mucho o no… teníamos que aprovechar tener a un lugareño con nosotros para elegir lo mejor posible y en algún caso evitar acabar en urgencias por alergias varias.

Finalmente esto fue lo que elegimos:

Para Compartir:

Anticucho del Puente de los suspiros (que no era otra cosa que corazón de vaca, eso sí, nombrado muy poéticamente).

Papa rellena de Ternera

Tiradito de Pulpo al Olivo

Ensalada Kechua (con quinoa, cereal que se cultiva principalmente en la Cordillera de los Andes)

Y de Segundo hubo un poco de todo (no sé si recordaré):

Mero a lo Macho

Tacu Tacu con Entrecot

Ají de Gallina

Lomo Salteado

Pez Mantequilla

Y Arroz chaufa de Langostinos

Postres

Tarta de chocolate

Pie de Limón

Pionono de dulce de Leche

Como bebida algunos quisimos probar la cerveza de la zona llamada Cuzqueña.

La velada transcurrió tranquila y con algún que otro chiste y discusión interesante. Alguien recordó la anécdota de haber pillado en su empresa a gente llevándose las bombillas del baño. Tuvimos cachondeo para el resto de la noche, imaginad el cachondeo cada vez que alguien decidía ir al baño. Se escuchaban frases del tipo “si hay Led pilla unas cuantas” o “necesito un fluorescente para la cocina … “. En fin cachondeo del bueno que nos encanta. Yo también solté alguna lindeza que otra, estaba inspirada y conseguí hacer reir al personal.

Por supuesto hubo conversación de chicas para ponernos al día, mucho tiempo sin vernos, era inevitable, jejejeje.

El final fue (para los que no se fueron a la cama) en bar Fotomatón, tomando una copichuela y alguna cerve.

Asombrados cual Minions nos quedamos.

¿Quién elegirá nuestro próximo destino? He ahí la cuestión